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La nueva mascilinidad.

LA NUEVA MASCULINIDAD ADOLESCENTE
“Un aprendizaje desde el fracaso”

“Los hombres somos islas de un archipiélago, separadas
Por aquello que nos une: La masculinidad”
Si el invierno dijese “en mi corazón está la primavera” ¿le creerías?.
Gibrán Jalil Gibrán
Había una vez un hombre que daba una palmada cada diez segundos. Uno le pregunta por el motivo de tan extraño proceder. El hombre responde: “Para espantar los elefantes”. “¿Elefantes? Pero si aquí no hay ninguno”. A lo que el hombre que da palmadas responde: “Ve como funciona”...
Paul Watzlawick (El arte de amargarse la vida.)

Por Antonio Martínez Cáceres
Trabaja como Educador en el Programa Hombres por la Igualdad
de la Delegación de Igualdad y Salud del Ayto. de Jerez de la Frontera
Es miembro del grupo de hombres “Hombrecitos de Madera”

Algunas veces las medidas que tomamos para abordar un problema, se convierten en el problema...
En este artículo se pretende reflexionar sobre algunas premisas para promover el cambio de masculinidad en los chicos adolescentes. Para abordar este trabajo educativo es fundamental la posición de partida en la que nos ubicamos. En la mayoría de las ocasiones se percibe al chico adolescente más como un machista en po-tencia, que como un posible hombre más igualitario. Esta percepción es el principal problema.
Por eso el primer ejercicio que debemos hacer antes de continuar, es intentar cambiar ese enfoque. Pensemos que gran parte de las conductas machistas o no igualitarias que exhiben algunos adolescentes, no están aun fijadas como parte de su identidad masculina, en la mayoría de los casos son sólo ensayos para enfundarse esa armadura que es la masculinidad tradicional. Pero la prenda no esta todavía ajustada y en ocasiones es incómoda y no encaja bien.
Nuestro trabajo (desde la prevención), esta aquí, en ayudarles a despojarse de esa coraza.

EL PUNTO DE PARTIDA
En el momento actual, podemos observar una preocupación de las instituciones por promover políticas de igualdad tendentes a ir rebajando la injusticia, la discriminación y la violencia masculina hacia la mujer pre-sente en los distintos ámbitos de la vida diaria.
No obstante, parece bastante claro que para hace efectivos todos estos cambios, no basta con una voluntad política o legislativa, ni con una mayor sensibilización de las fuerzas
sociales o de un sector de la sociedad, es necesario también un cambio del marco de referencia que nos guía a la hora de interpretar la realidad y las relaciones entre las personas. Descartar los modelos de identidad masculino y femenino tradicionales solo es posible si son sustituidos por otros con cierto reconocimiento social, que nos permitan obtener una seguridad a la hora de identificarnos con ellos.

Por tanto todas estas medidas tendentes a cuestionar actitudes sexistas y fomentar espacios de convivencia en igualdad, deben ir acompañadas de actuaciones preventivas y de aprendizaje positivo, destinadas sobre todo al sector más joven de la población.
En todo este proceso de cambio de piel, las chicas, en general, parten con una mayor concienciación y con un modelo alternativo, fruto de los años de lucha del movimiento feminista. Pero con los chicos es diferente.
La mayoría de los chicos han visto como sus padres fracasaban intentando alcanzar las expectativas de género que les imponía el modelo masculino tradicional. A la vez que dejaban por el camino sus posibilidades de ser otros hombres distintos, quizás más felices. La mayoría de los hombres se aferra aún a ese modelo de ser hom-bre aprendido de sus abuelos y ven como los privilegios de los que antes disfrutaban están cada vez mas cuestionados socialmente.
Nos encontramos por tanto en una especie de etapa de transición entre un modelo masculino que si bien se en-cuentra cuestionado a nivel institucional y por algunos sectores de la sociedad, sigue siendo el vigente, además de asumido por una gran parte de varones, cuya motivación o recursos para el cambio son escasos. El modelo hacia el que transitar tampoco esta del todo definido, existen muchas resistencias, miedos, etc.
El panorama resultante no deja de ser algo esquizofrénico por un lado un modelo y una forma de actuar cuestionada y abocada al fracaso y por otro lado ninguna alternativa clara a seguir. Lo que le queda a la mayoría de los jóvenes es continuar andando en la misma dirección a sabiendas de que el camino lleva a un callejón sin salida.
Toda esta falta de claridad, supone un problema importante para los chicos adolescentes, por que ellos necesitan límites y modelos claros para enfrentarlos, superarlos y poder así definir su propia identidad como persona.
Esa indefinición de modelos masculinos acentúa que en los chicos la construcción de su identidad se haga por oposición a las chicas (identidad excluyente; soy lo que tu no eres o lo contrario de ti). Esto determina modelos opuestos de relación, amistad, etc., impidiendo la construcción de modelos compatibles que permitan avanzar hacia espacios de igualdad. * (Erick Pescador: Masculinidad y población adolescente)
¿Cómo actuar desde un trabajo educativo ante la situación de conflicto que viven los adolescentes a la hora de definir su identidad masculina?
El título del artículo “un aprendizaje desde el fracaso” nos puede dar una pista. Por que si bien, desde el punto de vista patriarcal, los hombres hemos ostentado unos privilegios y una situación de poder, desde el punto de vista afectivo y relacional hemos ostentado una posición de fracaso.
Y es desde esta posición de fracaso observado en sus figuras masculinas de referencia y también desde la inseguridad e insatisfacción que puede producir en los chicos adolescentes la situación actual de indefinición, desde donde quizás podamos movilizar cambios hacia modelos masculinos más igualitarios. Siempre que seamos capaces de superar la resistencia inicial.
Para vencer esta resistencia, no hay nada mejor que utilizar una forma de afrontar el trabajo con los chicos sorpresiva, inesperada.
Dicha estrategia implica abordar algunas cuestiones previas:

CUESTIONES PREVIAS
Relacionadas con la imagen del adolescente en tanto hombre
Como decíamos al inicio del artículo, en ocasiones las actuaciones con chicos adolescentes parten de una visión de estos en que se les considera más “machistas en potencia” que posibles artífices del cambio hacia masculini-dades más igualitarias. 

La percepción con que nos acercamos a los chicos es de gran importancia, por que va a orientar nuestra actitud hacia ellos. Los enfoques de trabajo centrados en la culpabilidad o inculpación generalizada no nos llevaran a ningún sitio, tan sólo fomentará que se vuelvan en nuestra contra:
“ Es importante evitar en esta tarea cualquier tendencia o tentación a utilizar un lenguaje de culpabilidad y de inculpación generalizadas. Sí, los niños crecen con un conjunto de privilegios debidos a ser del género mascu-lino en una sociedad dominantemente masculina. Queremos que los niños y los hombres lo sepan, se enfrenten a ellos, desestimen ese tipo de privilegios, que se vean como han sufrido las mujeres y, paradójicamente, el precio que los hombres han pagado por esos privilegios. Y, sí, han aprendido a ponerse la armadura” y, hasta cierto punto, representar su papel. Queremos que cuestionen las definiciones que a si mismo se dan de la hombría y que vean como ellos estaría mejor si se deshicieran de esa armadura. Pero ellos no crearon esa so-ciedad. Ellos no fabricaron de la nada esa armadura cuando tenían cinco o siete o doce o incluso dieciséis e intentaban fervientemente que les encajar. Actúan de una cierta manera no sólo para obtener recompensas, sino por un verdadero miedo o inseguridad”
(Michael Kaufman: La construcción del movimiento masculino dirigido a terminar con la violencia hacia las mujeres)
Por todo esto como dice M. Kaufman, es más útil que cambiemos el enfoque de una responsabilidad generali-zada del problema a una responsabilidad de cambiar, de buscar soluciones.
Relacionadas con la naturaleza del trabajo que vamos a realizar con los chicos
La falta de modelos alternativos de masculinidad para los adolescentes, no es un problema que se pueda abordar mediante la difusión de campañas de sensibilización, la publicación de folletos o la realización de charlas. No es un problema que tenga que ver principalmente con la falta de información, ni tampoco lo vamos a solucionar buscando y presentándoles a los chicos ídolos masculinos alternativos a seguir ( gran parte los referentes mas-culinos, aun los más correctos políticamente se caracterizan por tener una imagen privada muy distinta a la pública).
Elemento fundamental a tener presente en las actuaciones que se lleven a cabo es involucrar a hombres con una actitud crítica antes su masculinidad, capaces de conectar con los adolescentes. Los chicos escucharan con ma-yor facilidad a otro hombre con el que pueden identificarse, que a cualquier otra persona.
También es más eficaz que el trabajo se realice con grupos únicamente de chicos, sin la presencia de chicas ya que en los grupos mixtos los adolescentes suelen reproducir más conductas típicamente masculinas (contar ba-tallitas, competencia entre ellos, seducción...). Al final del proceso de trabajo grupal con los chicos, se pueden realizar un trabajo conjunto (♀, ♂) en el que se contrasten las expectativas que unos tiene de los otros con el objetivo de desmontar estereotipos de género.
Relacionadas con los mitos existentes sobre la adolescencia
Existen toda una serie de “mitos” sobre la adolescencia que es importante abolir si vamos a trabajar con estos chicos:
Hay que hacer una diferenciación de edad. Distinguir a los adolescentes de los jóvenes. El sector con el que nos planteamos el trabajo son los adolescentes. La actitud propia de esta edad es intentar demostrar que existe, utili-zando para ello multitud de conductas probatorias sobre todo de tipo provocativo, respondiendo de forma con-traria a lo que se espera de ellos o a lo que socialmente se entiendo como correcto. Por ello no debemos con-fundir la actitud adolescente con la actitud juvenil. Por ejemplo; la violencia en los adolescentes están asociada a su condición evolutiva, tiene que ver con su construcción de la identidad. 

Sus manifestaciones ya sean emocionales, lingüísticas o conductuales, no siempre coinciden con la realidad, muchas veces lo que dicen no suele ser un buen indicador de lo que piensan o de lo que sienten.
Gran parte de sus formas de actuar son provisionales, transitorias. De ahí que determinadas actitudes sexistas o el que asuman patrones que favorezcan la violencia de genero, no son expresión de un modelo interiorizado, los adolescentes pueden hacer lo mismo y lo contrario en poca diferencia de tiempo.
Por lo que hay que tener cuidado para no centrarlos en estas actitudes y estabilizarlos en un problema, perdien-do así toda posibilidad de cambio. El que los chicos adopten hoy actitudes machistas no conlleva que las tengas interiorizadas.

¿POR QUÉ LA ADOLESCENCIA ES UN BUEN MOMENTO PARA TRABAJAR EL CAMBIO DE MASCULINIDAD? Y ¿POR QUÉ REALIZAR ESTE TRABAJO DENTRO DEL ÁMBITO ESCO-LAR?
Hasta este momento vital, la mayor parte de los chicos adolescentes nunca se han puesto a pensar ni en la mas-culinidad “en general” ni en la suya “en particular”, simplemente responden a las expectativas que se tiene de ellos como hombres en base a lo que han aprendido de sus figuras masculinas de referencia o de los mensajes que les llegan por diversos canales de transmisión social.
Sin embargo los chicos adolescentes están un momento propicio para plantearse estas cuestiones:
Es un momento vital dedicado prioritariamente a la construcción de una identidad propia. Se empieza a desarro-llar una capacidad hasta entonces no utilizada “el pensamiento formal” que permite distanciarse de la realidad actual e imaginar otras posibilidades de ser y de funcionar.
El distanciamiento con los progenitores, permite también un cuestionamiento de la figura paterna, El padre ya no es un modelo a seguir sino una figura a derrocar, lo que hace que el chico esté mas abierto a adoptar otras formas de funcionamiento masculino, distintas a las observadas en el padre. Que en la mayoría de las ocasiones se corresponde con la masculinidad tradicional.
Para los adolescentes el ámbito escolar es uno de sus principales espacios de aprendizaje social. Dentro de éste ámbito, los chicos comienzan a ensayar y representar su rol de hombre y a ajustarlo en base a las expectativas de género.
Si observamos las últimas investigaciones y estadísticas sobre fracaso escolar, podremos observar que la tradicional desventaja de las adolescentes en el sistema escolar parece haber desaparecido, tanto al evaluar los resul-tados (calificación media, número de suspensos, abandono de la escuela) como a través del autoinforme (satisfacción con la escuela y perspectivas ocupacionales), las adolescentes manifiestan un nivel de rendimiento y de expectativas igual o superior al que manifiestan los adolescentes. Además entre los chicos son mucho más frecuentes las conductas disruptivas y menor la variedad de refuerzos que suelen obtener en la escuela.
Los chicos adolescentes están vivenciando dentro del sistema escolar, “lo que podría llamarse”;una experiencia de fracaso relacionada con su estrenada identidad masculina. Ya que es en parte, por la manera de actuar para encajar en ese modelo masculino y por la percepción que se tiene de ellos en tanto a hombres, por lo que los chicos tienen dificultades para adaptarse al sistema escolar.
Este ambiente de fracaso, analizado con ellos desde la óptica de la masculinidad, puede ser otro elemento motivador para el cambio.

COMO MOTIVAR A LOS CHICOS HACIA ESTILOS DE MASCULINIDAD
MAS IGUALITARIOS

Aparte de los obstáculos que ya hemos analizado, partimos con otra desventaja: El modelo que presentamos de hombre igualitario, es un modelo que no es atractivo para los chicos adolescentes, ya que conlleva una serie de actitudes y responsabilidades que poco tienen que ver con el proceso evolutivo de la adolescencia en general.
Es necesario presentar modelos que conlleven un cambio de actitudes hacia conductas más igualitarias, pero que a la vez estén adaptados a lo que se puede pedir a un chico en esta edad teniendo en cuenta sus pulsiones interiores.
Presentar al hombre igualitario como una persona responsable, que mide los riesgo, dispuesta a renunciar a de-terminados privilegios, es avanzar un grado de madurez ajeno a ellos.
El ofrecer modelos alternativos no significa presentar un tipo definido de chico “el adolescente igualitario” el nuevo modelo correcto de ser hombre al que todos los varones entre 14 y 18 años deben aspirar.
El sentido va más por intentar flexibilizar los roles de género de tal manera que se permitan distintas formas de ser hombre sin tener que limitarse a la hegemónica.
Ese proceso si es más entendible desde un chico adolescente que hoy se presenta de una manera y mañana de la manera contraria.
No es decirte como debes o como no debes ser ( lo que esta abocado al fracaso desde el primer momento) sino cuestionar si verdaderamente puedes llegar a ser como deseas, dentro de un modelo de hombre tan cerrado como propone el ideal de masculinidad tradicional.
Los conceptos como justicia, igualdad, etc. Son principios importantes que no debemos perder de vista pero que no movilizan a los chicos para el cambio. A no ser que esa injusticia o desigualdad recaiga sobre ellos mismos. De ahí la importancia de analizar como el sexismo repercute negativamente en sus vidas.
Los mensajes sociales reprobatorios de las conductas sexistas no tiene gran repercusión sobre los chicos, si atendemos a la forma en que estos construyen su identidad basada en la independencia, no como en las chicas que esta basada en la interdependencia, haciéndolas más sensibles al feedback de los demás y a las evaluaciones negativas.

Cuando en algunos talleres mixtos hemos planteado diferentes tipologías de hombre a las chicas y distintas si-tuaciones en las que debían de elegir alguna de dichas tipologías
la respuesta ha sido muy significativa: el hombre igualitario solo salía elegido para el caso de hacer un trabajo de clase, compartir tareas, etc. pero para otras actividades: salir a divertirte, viajar, etc.( en general las activida-des más atrayentes para esta edad), nunca era elegido, ya que la percepción es de un tipo de persona demasian-do adulta con toda la carga negativa de los adolescentes hacia el mundo de los adultos.. el tipo de cualidades que priman más para los chicos; aventurero, etc., no encajan dentro del perfil de hombre igualitario que se pro-mueve. De ahí la necesidad de buscar una imagen más acorde a la
realidad adolescente, en la que se compaginen actitudes de responsabilidad con otra más propias de la edad.
Esa es la idea que hemos seguido en los talleres mixtos elaborar un patrón de adolescente de actitudes más igualitarias que sea atractivo tanto para los chicos como para las chicas y que hemos dado en llamar “Fermín el chico con criterio”.
El cambio hacia modelos de hombres mas igualitario es un proceso escalonado en las distintas etapas del ciclo vital. Por eso es importante no cargar sobre los adolescentes las necesidades de cambio que se esperan ya del hombre adulto.

Es absurdo pretender que respondan a unas formas de ser hombres previamente diseñadas por los adultos, (sin contar con ellos) y que la mayoría de los “hombres adultos” a su edad nunca pusimos en práctica. Queremos que ellos abstraigan y cambien lo que a muchos de los que nos venimos a llamar hombres igualitarios nos ha llevado (o nos lleva todavía) gran parte de nuestra historia vital.

DECOSNTRUYENDO Y CONSTRUYENDO NUEVOS ESTILOS DE MASCULINIDAD
La experiencia que voy a exponer a continuación es una reflexión sobre mi labor profesional en el Programa Hombres por la Igualdad de la Delegación de Igualdad y Salud del Ayuntamiento de Jerez y en concreto del trabajo realizado en unos talleres llamados “Atrévete si eres hombre”, desarrollados durante los últimos tres años.
Los talleres se han impartido dentro del horario escolar, de manera coordinada con los departamentos de orien-tación de los centros. Están compuestos por un mínimo de 10 sesiones de una hora de duración y han ido desti-nados a adolescentes entre 14 y 18 años, estudiantes de 3º y 4º de ESO.
Se han impartido en 12 centros de secundaria y han participado en ellos 134 chicos.
Los grupos a los que se impartía el taller estaban compuestos sólo por chicos y su número variaba de 8 a 14 miembros.
A la hora de seleccionar a los participantes en el taller se seguían criterios relacionados con la facilitación de la dinámica grupal a la vez que se priorizaban perfiles de chicos con actitudes rígidas en sus patrones de género.
Mediante los talleres se prende hacer un recorrido vital por la masculinidad de los chicos, analizando cómo se ha ido formando.
Dicha deconstrucción se hace partiendo de lo que define su identidad adolescente actualmente, para ir retroce-diendo y analizando como se ha configurado ese mapa mediante el que los chicos interpretan la realidad que les rodea. Para ello nos apoyamos en el estudio de imágenes y en la utilización de dinámicas que siguiendo el método socioafectivo permiten vivenciar situaciones e identificar los sentimientos que nos producen.
En todo este proceso lo individual es importante, pero no se insiste en la externalización (verbal) de las expe-riencias biográficas de cada chico. Lo único que pretendemos es agitar, cuestionar, desestabilizar sus creencias masculinas, crear un sentimiento de incertidumbre, a través del cual se genera una mayor disposición a considerar ideas nuevas.
Una vez asentadas las condiciones previas descritas en el párrafo anterior, donde se pone el acento es en el pro-ceso grupal, lo que nos interesa es ir dotando al grupo de vivencias, emociones y sentimientos compartidos tan-to de frustración (cuando intentamos ponernos el disfraz de hombres y no encaja), como de logro (cuando se trasgreden las expectativas de genero). Esta fuerza colectiva es la que moviliza hacia el cambio, sintiéndose además arropados por la legitimación del propio grupo. Evitando los rechazos que conlleva un proceso indivi-dual.
Mediante la utilización de imágenes clave enfocamos la atención sobre esas premisas de la masculinidad a las que todos nos hemos enfrentado en el proceso de esforzarnos por ser hombres.
A través de las imágenes vamos montando las escenas principales que se representan en el diario de ser hombre.
Se hace explicito que la mayoría de los presentes comparten esas situaciones, esos mensajes que nos apremian para actuar de determinada manera.

Se tata de crear cierta “complicidad”, captar su atención e ir construyendo un lenguaje común, que nos facilitará el trabajo de profundización que se lleva a cabo mediante las dinámicas.
Las imágenes son pues elementos generadores de temas a tratar. Algunos ejemplos de contenidos a abordar a partir del análisis de las imágenes son:
• El análisis de sus deseos, sus miedos, sus necesidades y sus expectativas de futuro. Observando como es-tas van adaptando a lo que se espera de un hombre. También se hace un ejercicio de imaginar esas pre-guntas en alguna figura masculina adulta de referencia para ellos (padres..); como habrían contestado a su edad, el grado de consecución de sus expectativas y la felicidad o infelicidad que han logrado en todo ese proceso a lo largo de los años.

• Se realiza un trabajo con las distintas capacidades que puede tener una persona. Ver las más valoradas por los chicos, se investiga el por que de dicha elección, se observa como van decantando nuestra personali-dad, su nivel de utilidad en diversos tipos de situaciones. Se experimenta con la adopción de otras capaci-dades. Es como un banco de pruebas, un entorno flexible donde prácticar.

• ¿Cómo nos relacionamos los chicos entre nosotros? Para que nos sirve y para que no nos sirve el grupo de chicos. Responde a nuestras necesidades; nos enriquece o nos empobrece...

• Las relaciones con las chicas. ¿Que características se buscan en la chicas?. El caballero andante, el herma-no mayor, etc. roles y mitos de cómo debe tratar un chico a una chica

• La homofobia. Homosexual como calificativo a todo aquel que trasgrede los límites del modelo masculi-no, (no sólo la opción sexual).

• ...

Las imágenes sugieren determinadas “premisas insalvables” a tener presentes en el proceso de ser hombre. A través de dichas premisas no acercamos a dos ideas fundamentales: Núcleo duro y espacio flexible.

NÚCLEO DURO Y ESPACIO FLEXIBLE
En la manera de percibir lo que significa ser hombre, sea cual sea el modelo con el que el chico se identifica, hay una zona común “un núcleo duro” de creencias, sobre las que existe un importante control social, apartarse de ellas conlleva apartarse de la identidad masculina. Rodeando a ese núcleo duro existe otro espacio más flexible donde la discrepancia es “tolerable” dentro de ese marco, los chicos pueden moverse, renunciar a algunos roles y adoptar otros sin que exista un rechazo de los compañeros de genero.
NÚCLEO DURO
ESPACIO FLEXIBLE

Los hombres no lloran (no expresan sus sentimientos...) Los hombres no muestran afecto entre ellos...
Los hombres son fuertes, no muestran sus debilidades… Los hombres son aventureros, les gusta el riesgo
Los hombres deben echarle cojones a la vida Los hombres son los que llevan los pantalones en el sexo.
Los hombres deben defender al más débil (las mujeres) Los hombres solucionan sus problemas con la violencia.
Un hombres siempre debe destacar Un hombre siempre debe estar dispuesto a seducir.

El trabajo a realizar consiste en cuestionar esas ideas, ponerlas en entredicho, generar incertidumbre: ¿y si eso no fuera ser un hombre de verdad?, o lo que es lo mismo ¿Y si se pudiera ser hombre de verdad sin ser de esa manera?.
Para realizar esa labor no es aconsejable actuar directamente sobre el núcleo duro, ya que lo que conseguiríamos es un rechazo. La estrategia a seguir consiste en:

• Lanzar ideas fuerza cuyo objetivo es incidir en las zonas sensibles que cada modelo de masculinidad adolescente tiene, ya que estos son los espacios sobre los que es más sencillo actuar. Estas zonas sensibles son cues-tionamientos que el propio chico se hace sobre su forma de actuar como hombre.
Cuestionar los mensajes apremiantes o inhibidores de cada modelo. Estos mensajes son los instrucciones que cada chico (según su modelo de masculinidad) debe seguir para no apartarse del núcleo duro que define la iden-tidad masculina. Son generadores de mucho estrés.

En este proceso de deconstrución y construcción de una nueva masculinidad, hemos ido definiendo y analizando diversos aspectos:

ANÁLISIS DE IMÁGENES GENERADORAS
DETECCIÓN DE PREMISAS INSALVABLES
DEFINCIÓN DE NÚCLEO DURO Y ZONA FLEXIBLE
VISUALIZAR MENSAJES APREMIANTES Y ZONAS SENSIBLES

El siguiente paso es llevar estas ideas (mensaje apremiantes y zonas sensibles) a lo cotidiano. En este momento debemos tener cuidado para que el taller no se convierta en una terapia individual donde los chicos aborden los miedos más íntimos. Para ello sería necesario que tuviéramos un gran control sobre el grupo (cosa que no ocu-rre) y así poder evitar actitudes de burla, etc. Que tendrían un efecto de paso a tras en los chicos que decidan contar sus experiencias personales.
La estrategia seguir parte de que sea el propio animador del taller el que aporte experiencias vitales propias, pa-sadas o presentes, invitando a los chicos a que se identifiquen con ellas o a que busquen experiencias similares en sus figuras masculinas de referencia (padres...), sin que sea necesario que las expresen verbalmente. En este punto es fundamental observar el lenguaje no verbal de los chicos para confirmar si están empatizando con lo contado por el animador.
Después se invita a los chicos a que se visualicen a ellos mismos en dichas situaciones y reconducirlos para que se proyecten en experiencias vitales actuales (aquí sigue siendo importante el lenguaje no verbal).
De esta manera estamos abordando que no existe una sola forma de ser hombre sino muchas, y que cada uno de nosotros podemos tener puntos de encuentro y de desencuentro a la hora de adaptarnos a ese núcleo duro de la masculinidad. Los mensajes apremiantes y nuestras zonas sensibles son distintas y dependen en gran medida de nuestra biografía, recursos personales, etc.
Para seguir profundizando en esta idea se realiza un trabajo en que los miembros del grupo deben identificar distintos modelos de ser hombre en sus compañeros de instituto.

Fruto de este trabajo se han elaborado cinco categorías o modelos de masculinidad adolescente:
Lucas “El Vacilón”
• Tomás “El Humorista”
• José Luis “El Indeciso”
• Ramón “El Defensor de las Causas Justas”
• Fermín “El Chico con Criterio”


En cada modelo se refleja las prioridades, actitudes, maneras de relación, etc. de cada personaje. La manera en que cada tipología de chico se ajusta la armadura de la masculinidad tradicional. Cada uno presenta unos men-sajes apremiantes y unas zonas sensibles diferentes.
Los modelos no son más que un ensayo que carece de rigurosidad. No se pretende recoger de manera sistemáti-ca y científica las distintas formas que un chico adolescente tiene de ser hombre, tan sólo es un ejercicio dentro de un proceso.
Son categorías orientativas, no excluyentes. Los mismos chicos a la hora de ubicarse se identifican con varias, aunque reconocen en su forma de actuar/pensar un estilo de masculinidad predominante sobre los demás.
Las posibilidades de cambio hacia posiciones más igualitarias, son distintas en cada modelo, hay algunos mode-los en los que se puede observar una mayor zona flexible (Ramón el Defensor de las Causas Justas y Fermín el Chico con Criterio). Los chicos que se sitúan en dichas categorías han desechado estereotipos/expectativas mas-culinas y han incorporado a su manera de actuar conductas diferentes.
También existen otros modelos en los que el núcleo duro es más grande y no hay apenas un espacio de trasgre-sión (zona flexible nula o casi nula), este es el caso de Lucas el Vacilón y Tomás el Humorista. Estos modelos se ajustan más a la masculinidad tradicional.
Por último estaría el modelo “José Luis el Indeciso”. En esta categoría estarían chicos que si bien no han reuni-do todavía fuerzas suficientes para adoptar un tipo de conductas distintas a las tradicionales, son conscientes de que dicho modelo les esta perjudicando. Sólo necesitan un refuerzo, un grupo de referencia o una persona clave que les anime, para comenzar a transgredir y ampliar su zona flexible.
Para motivar actitudes de cambio es necesario centrarnos en las zonas sensibles de cada modelo. Lo que puede movilizar a Lucas el Vacilón es distinto que lo que movilizará a Fermín el Chico con Criterio.
Insistir en la utilidad de estos modelos: Posibilitar que los chicos observen distintas alternativas (entre otras muchas) de ser hombre y como es posible cambiar desde cada uno de ellos a posiciones mas igualitarias.
La idea no es elegir un mejor modelo y bautizarlo como el modelo de masculinidad adolescente mas igualitario. Para luego intentar que los chicos lo asuman y se adapten a el.

COMO PASAR DE LA VIVENCIA INDIVIUAL DE LA MASCULINIDAD A UN PROYECTO COLECTIVO DE CAMBIO.
El último paso en la programación del taller, es generar otras formas de ser hombre alternativas. Para ello utili-zamos un aprendizaje vivencial, dotándolos de experiencias positivas, en la que consiguen actuar de manera distinta.
Este es un proceso de creación grupal. Se utiliza el grupo como zona liberada donde es posible pensar, opinar y actuar de otra manera (flexibilizar roles de género).
El proceso pedagógico utilizado está basado en el método de codificación-descodificación de Freire:
A lo largo del todo el taller hemos analizado situaciones que tienen que ver con la vivencia de la masculinidad en los chicos (proceso de codificación), son experiencias cotidianas y compartidas por el grupo que trascienden de la dimensión individual. Tienen que ver con procesos colectivos, como es la formación de una identidad masculina, y se pueden interpretar en un contexto social.
Esas situaciones, que parten de lo individual, son interpretadas por el grupo con el fin de motivar a los adoles-centes para que una “vivencia baldía” de su masculinidad se convierta en una “empresa consciente” encamina-da a promover cambios en el modelo masculino tradicional (proceso de descodificación).
El método que hemos utilizado para conseguirlo es la realización de montajes de video. Cortos, en los que los chicos cuentan historias sobre como ser un hombre mas igualitario, los obstáculos que te encuentras, como solventarlos, etc...
Estos cortos se utilizan como material didáctico en tutorías, coloquios, charlas, etc. que se realizan dentro del centro escolar al que pertenecen los chicos. Por lo que es una buena herramienta para que los participantes en el taller vean que sus reflexiones son importantes y pueden servir para apoyar el trabajo con otros adolescentes iguales que ellos.
Para terminar tan solo remarcar que el objetivo de este proceso no es generar cambios inmediatos en los chicos, sino dotarlos de experiencias gratificantes en las que han podido actuar, opinar o imaginarse otro tipo de hom-bre distinto al que se esperaba de él. Pensamos que a la hora de ir configurando su identidad masculina, disponer de un acerbo de experiencias positivas pueden ayudar a configurar modelos de hombres más igualitarios.

 

Fuentes citadas:
• Erick Pescador: masculinidad y población adolescente. Ponencia primeras Jornadas Estatales sobre la Condición Masculina. Jerez 2001
• Jaume Funes Artiaga: ¿Cómo trabajar con adolescentes sin empezar por considerarlos un problema?. Artículo Revista Papeles del Psicólogo, 2003.nº 84
• Pioneros Educación en Libertad. Editorial Popular.
• María José Díaz-Aguado: Adolescencia, sexismo y violencia de género. Artículo Revista Papeles del Psicólogo, 2

 
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